SOBRE (ALGUNAS) CARGAS SUICIDA.

PUBLICADO EL 4 – 3 – 2014

A raíz del todo el lío Ucraniano (ucranio suena a tabla periódica) de los últimos días y fundamentalmente tras la enésima aparición en escena de la realidad panrusa en el laberinto de Crimea, se ha desempolvado un célebre episodio histórico de esos que le molan a la peña. Procede del conflicto que estalló entre los propios rusos y una coalición británico-turco-francesa hace ya siglo y pico. La cosa es que toda esta gente se empezó a atizar en la península del Mar Negro en 1853 por motivos más etéreos que reales. Básicamente se temía el expansionismo del zar Nicolás I a costa de los otomanos. El quid de la cuestión es que en su seno recoge varias operaciones militares dignas de sketch televisivo, pero con una que sobresale por méritos propios entre todas ellas. Hablamos de la carga de la Brigada Ligera de Lord Cardigan contra las tropas rusas en Balaclava. Una operación suicida de la caballería inglesa a sable limpio contra artillería posicionada rusa a lo largo de un valle y que acabó en caldereta guiri con crin de caballo.

Sin embargo tal despropósito estratégico no es un hecho aislado. De hecho sería acompañado en breve con alguna que otra operación militar de resultado aún más nefasto. Y es que en la Guerra de Secesión norteamericana, unos años después de Crimea, tuvieron lugar al menos dos operaciones militares tan desastrosas que dejan a la carga de la brigada ligera casi acomplejada en el amplio depósito de desastres bélicos.

El otro día salí a runear escuchando un podcast del año de la pera, “La rosa de los Vientos” del difunto J.A Cebrián sobre la decisiva batalla de Gettysburg. En la narración se mencionaba la “carga de Pickett” masiva carga frontal de la infantería de George Pickett, general sudista del ejército que comandaba el mítico Lee. Buceando algo más en el tema se nos relata como unos 14.000 soldados confederados avanzaron en una carga suicida a través de los expuestos campos pensilvanos, el 3 de julio de 1863 a lo largo de unos 1300 metros, siendo masacrados a placer por las posicionadas tropas del ejército del Potomac (nombre que recibía el ejército unionista del frente oriental) que encontraban fáciles blancos en campo abierto. Las bajas fueron de más del 50% como era de prever y fue el principio del fin de los confederados que tras este revés no pudieron reponer sus tropas, abandonando la batalla y dejando la guerra vista para sentencia. Esta acción sería mitificada por la caverna patriótica americana en algunas películas. Entre ellas Gettysburg (1993) de R.F.Maxwell, un ameno y ágil filme de 4 horillas de ná, que relata los dimes y diretes entre los ejércitos contendientes. La verdad es que verla del tirón puede convalidar como IRONMAN de sofá, pero tiene geniales escenas de batalla y rigor histórico, que no es poco viendo lo que hay por ahi. Aquí os dejo un tramo el el que se representa la carga de Pickett sacada de la la peli y recortada en unos minutejos por si andáis mal de tiempo. Gracias a youtube por tanto.

El caso es que estas tropas, como americanas de pro, tenían un grito de guerra comercial que las espoleaba hacia delante en la suicida carga y dotaba de mayor empaque a las películas que se rodarían después. “¡¡Fredericksburg, Fredericksburg!!” gritaban, en referencia a un combate anterior ganado por los sureños. Y es que claro, no sólo los confederados cometieron errores de bulto.

Fredericksburg, Virginia. 13 de diciembre 1862. Situación inversa, tropas del sur bien pertrechadas y posicionadas. Varias situadas en uno de los flancos en una posición de privilegio, un alto formado por un canal y una pared de piedra, que fue denominada “Marye´s Heights”. Si este era el mejor sitio para intentar romper el frente que baje Grant y lo vea. Aun así, los unionistas al mando de Burnside lanzaron la ofensiva en ese preciso punto en sucesivas cargas que eran repelidas una y otra vez por las defensas. Una vez cayó el sol, los ataques cesaron. El resultado de la batalla para los unionistas fue desolador, unas 12.000 bajas, muchas de las cuales se produjeron a los pies de Marye ´s Heights, en una de las mayores carnicerias de toda la guerra.

Y es que la historia militar está plagada de decisiones absurdas. La carga de la Brigada Ligera no es la peor ni la única. Ya miramos otro día Trafalgar o Annual, si tal. Que me duele la cabeza.

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